ERES MÁS QUE MI LÍDER

Por Jay Arisso

Juan Carlos entro a la reunión el jueves por la noche como siempre, callado. Después que cantaron unas canciones de adoración, el pastor de los jóvenes pidió si había alguna persona que quería compartir algún testimonio. Juan Carlos, no fue el primero, ni el ultimo en compartir, nunca compartió su historia. Después de la reunión, se acercó al pastor y le pidió un minuto de su tiempo para compartir algo. Con sus ojos llenos de lagrimas, Juan Carlos le dijo “Este mes fue el peor mes de mi vida. Todo comenzó con una llamada que recibió mi mamá a las 9 am de la mañana. Era el banco para decirnos que ya se nos había acabo el tiempo. Mi papá fue deportado por migraciones a nuestro país por su estatus legal y mi mamá no hacia suficiente dinero para pagar los gastos de la casa. Se dejó de pagar la hipoteca de la casa por seis meses, las cartas del proceso llegaban por montones por correo y el banco nos estaba llamando ahora para decir que el próximo día iban a venir las autoridades para asegurar que saliéramos de la casa. Pastor, sentía que mi vida no tenía sentido. No quería ir a la escuela y menos ir a la iglesia. Pero ese jueves, llego usted a mi casa para recogerme como usted hace todos los jueves. Cuando entre al auto, usted me saludó, yo no hable mucho, pero por dentro, estaba gritando de dolor. Cuando llegamos al grupo, me recibieron mis amigos como siempre, con un abrazo. Le cuento pastor, sentí paz. No se me olvidó lo que estaba pasando, pero sentí paz.

Esa noche, después de la reunión, usted me llevo a la casa y antes de bajarme del auto, por una razón u otra, usted me dijo que quería orar por mí. Esa oración tocó mi corazón de una manera muy profunda. No solamente por las palabras, sino porque sentí que usted me entendía de una manera especial. Sentí que usted me amaba y mis amigos me amaban. Sentí que Jesús me amaba a pesar de la situación. Sentí que mis problemas tenían solución y que Dios se iba encargar de solucionarlos. Esa noche pastor, usted me enseñó que mis amigos eran más que amigos, eran mis hermanos. Esa noche, usted me enseñó que usted es más que mi líder, es mi amigo y hermano. Usted me enseñó el amor de Jesús.”

A veces no sabemos el impacto que tenemos en las vidas de nuestros chicos. Cada uno de nosotros somos ese pastor en la historia. Tocamos los corazones de nuestros jóvenes con el amor de Jesús. Esas oraciones instantáneas sin ninguna razón específica tienen poder. Para muchos de nuestros jóvenes, somos sus héroes. Lo curioso es que no lo hacemos por ser héroes, lo hacemos porque sabemos que es necesario. Lo hacemos porque los amamos. Lo hacemos porque amamos nuestro llamado y al que nos llamó. Líderes juveniles, somos más que solamente sus líderes. Somos la extensión de las manos de Jesús tocando los corazones por cada llamada, cada reunión, cada mensaje de texto y de Facebook. Somos más que solamente líderes juveniles, somos sus amigos, sus hermanos y en ocasiones, la expresión visual del amor incondicional de Jesús.

FIESTA ACTÍVATE, “Se oye un estruendo de Avivamiento”

Un Avivamiento es un despertar en las personas por la búsqueda de la presencia de Dios, un avivamiento es la presencia de Dios en poderosa Acción, no solamente al interior de los templos, sino en las calles, en los colegios, y todo lugar en donde hay hijos de Dios.

Un Avivamiento no solo debe ser en el ámbito eclesiástico, sino en todas las esferas de nuestra vida, y de la sociedad. Es cuando un ciudad, y nación vuelve su rostro a Dios, y como consecuencia experimenta cambios profundos.

El Avivamiento es la Revolución en el corazón del hombre y por lo tanto de una sociedad entera.

Son tiempos especiales, tiempos en los que Dios quiere traer a nuestras vidas un nuevo despertar, el desea llevarnos a un nivel mayor, pero para que venga un avivamiento como el que Dios nos ha prometido por tantos años, debemos movernos, y buscarlo. Dios necesita activarte para poder usarte de forma sobrenatural.

El próximo Sábado 05 de Diciembre en Red de Jóvenes Generación Profética, viviremos la Fiesta Actívate, y el lema es “Se oye un estruendo de avivamiento”. Porque por mucho tiempo se ha escuchado la lluvia, ese estruendo en los cielos de que algo grande viene pero es ahora cuando debes ACTIVARTE, para tomar lo que Dios tiene para ti!

Contaremos con la participación de iglesias invitadas, para compartir juntos este tiempo que Dios ha preparado para encontrarse con cada uno de nosotros. No faltes a esta convocatoria.

05 DE DICIEMBRE 2009

19:00 HRS.

JULIO BUSCHMANN Nº 2213 – Templo I. Las Asambleas de Dios.

CONQUISTANDO LA CIUDAD A TRAVÉS DE LAS CÉLULAS.

CIUDAD

“Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo” (Mateo 9: 35)

Al convertirse en un seguidor de Jesucristo, cada creyente podrá experimentar la importancia de abrir su casa para que en ella se comparta el mensaje de Cristo y de esta manera el evangelio se extienda entre sus familiares, parientes y vecinos cercanos.

Dios ha dado una visión en la que se destaca el trabajo en los hogares, como estrategia básica para alcanzar nuestras ciudades para Cristo. Esta, forma parte de la unción de multiplicación otorgada a la iglesia hoy, y tiene un claro fundamento bíblico.

Hechos capítulo 10 nos habla acerca del nacimiento de la iglesia primitiva relatando acontecimientos que tuvieron lugar en casa de Cornelio, un hombre gentil, quien reunió a todos sus familiares, amigos y conocidos para escuchar el evangelio a través de Pedro. Desde ese instante, las casas se convirtieron en lugares propicios para la difusión del mensaje de Cristo y aún para la realización de milagros en el nombre de Jesús, fortaleciendo al cuerpo de Cristo que se ha extendido por todo el mundo.

La visión celular permite que comprendamos la importancia de abrir casas para compartir el evangelio, y lo pongamos en práctica.

También produce una gran multiplicación numérica además del crecimiento espiritual de la iglesia en nuestros días.

1. ¿ QUE SON LAS CELULAS?

Son: “Grupos pequeños integrados por personas que se reúnen una vez por semana, con el ánimo de desarrollar su crecimiento integral basado en en la Palabra de Dios, en un marco de compañerismo que facilita el pastoreo personalizado”.

En estos grupos intervienen:

Anfitrión (quien facilita el lugar)

Líder (la persona capacitada para dirigir la célula)

Participantes (todos los miembros activos y personas invitadas a la reunión)

Las células constituyen pequeños centros de enseñanza de las Escrituras de una manera sencilla y práctica, donde los asistentes son edificados incluyendo a los que, semana tras semana, son ganados para Cristo. Este principio se conserva desde los tiempos de la iglesia primitiva cuando el crecimiento de las congregaciones se generó a partir de células.

“Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén” (Hechos 6: 7)

“…y cómo nada que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros, públicamente y por las casas, testificando a judíos y a gentiles acerca del arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo” (Hechos 20: 20,21)

2. ANTECEDENTES BÍBLICOS DE LAS CÉLULAS

La estrategia de la visión celular aparece registrada, especialmente, en el Nuevo Testamento asociada al ministerio de Jesús y el de los apóstoles.

a. Jesús ministró continuamente en las casas

Jesús obtuvo el mayor número de seguidores ministrando en las casas. Publicanos, ladrones, prostitutas y mucha gente que había recibido el menosprecio de la sociedad judía, recibió la bendición en sus hogares.

“Y aconteció que estando él sentado a la mesa en la casa, he aquí que muchos publicanos y pecadores, que habían venido, se sentaron juntamente a la mesa con Jesús y sus discípulos” (Mateo 9: 10)

b. Jesús operó sanidades en las casas

Milagros y sanidades fueron operadas por Jesús a lo largo de su ministerio y las casas se convirtieron en lugares a los que la gente acudía para ser restaurados físicamente.

“Al entrar Jesús en la casa del principal, viendo a los que tocaban flautas, y la gente que hacía alboroto, les dijo: Apartaos, porque la niña no está muerta, sino duerme …” (Mateo 9: 23,24)

c. Jesús usó las casas para formar a sus doce discípulos.

El Señor Jesucristo, tan pronto seleccionó a sus doce, se dedicó a formarlos y a transmitir su carácter en ellos, y con este fin, aprovechó todo instante en que compartían, incluso en las casas.

“Y llegó a Capernaúm; y cuando estuvo en casa, les preguntó: ¿Qué disputabais entre vosotros en el camino?. Mas ellos callaron; porque en el camino habían disputado entre sí, quién había de ser el mayor. Entonces él se sentó y llamó a los doce, y les dijo: Si alguno quiere ser el primero, será el postrero de todos, y el servidor de todos” (Marcos 9: 33-35)

d. La Santa Cena se compartió por primera vez en una casa.

La Santa Cena fue una de las ordenanzas que Jesús les dejó a sus discípulos y, por lo tanto, constituye uno de los principales actos conmemorativos de la iglesia.

“El primer día de la fiesta de los panes sin levadura, vinieron los discípulos a Jesús, diciéndole: ¿Dónde quieres que preparemos para que comas la pascua?.Y él dijo: Id a la ciudad a cierto hombre, y decidle: El Maestro dice: Mi tiempo está cerca; en tu casa celebraré la pascua con mis discípulos” ( Mateo 26: 17,18)

e. El Espíritu Santo fue derramado por primera vez en una casa.

El día de Pentecostés, orando en un lugar llamado Aposento Alto (en una casa), un grupo de hombres comunes fueron sorprendidos por la presencia del Espíritu Santo, cumpliéndose de esta manera la promesa de Jesús.

“Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen” (Hechos 2: 2-4)

f. La iglesia se fundó en las casas

Fueron las casas el lugar seleccionado por los primeros cristianos para compartir las enseñanzas y perseverar en la doctrina.

“Y todos los días, en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo” (Hechos 2:42)

g. El apóstol Pablo desarrolló su ministerio en Roma en una casa.

Pablo, quien pasó de ser un perseguidor de la iglesia a convertirse en un firme seguidor de Jesucristo y predicador del evangelio, cuando estuvo en Roma, hizo su trabajo ministerial en una casa.

“Y Pablo permaneció dos años y medio en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían” (Hechos 28:30)

3. IMPORTANCIA DE LA VISIÓN CELULAR

Abrir la puerta de una casa para que funcione una célula, equivale a llevar el arca de Dios a ella, para desde allí irradiar con la luz del evangelio a todo un vecindario. Al ser fieles en lo poco (una célula), el Señor se irá encargando de colocarnos en lo mucho.

a. El éxito de la iglesia está en las células

En la medida en que la iglesia se apropie de la visión celular y se esfuerce en desarrollarla, el éxito se irá presentando al interior de la congregación, y se verá reflejado en crecimiento espiritual y numérico . La visión celular facilita la formación y capacitación de discípulos que se encargarán de difundir el mensaje de Cristo en todo el mundo.

b. Las células permiten el pastoreo persona a persona.

Jesús siempre se preocupó por llegar a la necesidad de cada persona, y desarrolló su ministerio a través del contacto con la gente, sin la limitación de un recinto (Marcos 6:34). Las células nos permiten actuar de la misma manera que lo hizo Jesús, aún el creyente más sencillo puede reunir a su familia y amigos y el líder de célula puede ejercer un pastoreo directo con cada persona.

La labor pastoral se hace más fácil cuando todo el trabajo no recae sobre una sola persona. Cuando un pastor logra involucrar a la iglesia en el trabajo celular, los resultados son más efectivos y cada miembro de la congregación se sentirá siempre cuidado.

c. Las células son pequeños grupos que fortalecen la iglesia

Al interior de una célula se cumple con una labor evangelística ya que personas nuevas son invitadas cada semana, quienes pueden ser ganadas para Cristo. También se edifica al nuevo creyente a través de la enseñanza de la Palabra para que lleguen a ser instrumentos útiles, cuando la célula se multiplique. (1ª Pedro 5: 10)

d. Son una forma de suplir la necesidad de cada persona

Los miembros de cada congregación no sólo tienen necesidades de carácter espiritual, emocional, sino también material. Las reuniones de hogar contribuyen a la satisfacción de sus necesidades tal como ocurría en la iglesia primitiva. (Hechos 2: 44-47)

e. Las células constituyen una fuente de formación de un equipo de liderazgo.

La estrategia de multiplicación que se trabaja paralelamente a las células, está constituida por la formación de nuevos líderes, y está fundamentada en el modelo de Jesús quien escogió a doce discípulos formando un equipo de líderes que sirvieran en el Reino de Dios para desarrollar su ministerio.

Las células son una eficaz fuente de formación y selección de nuestros equipos de liderazgo, es decir, de personas que se reúnen semanalmente en una casa, en una oficina, colegio u otro lugar, Dios nos mostrará a las personas idóneas para conformar el equipo básico de líderes que nos habrán de apoyar ministerialmente. (Lucas 6: 12-17)

4. PROPÓSITOS DE LAS CÉLULAS

Abrir las puertas para que nuestros familiares sean salvos ( Hechos 10)

Permitir que cada persona se relacione con el liderazgo (Mateo 9:10)

Brindar la oportunidad de recibir el toque de Dios (Lucas 5: 19-20)

En conclusión, las células constituyen una estrategia de Dios para la extensión del Reino de Dios en nuestro tiempo, aunque tiene sus antecedentes en la iglesia primitiva. Las células son pequeños grupos que se reúnen semanalmente para compartir la Palabra de Dios y adorarle a El mientras cada quien es pastoreado de manera directa siendo satisfechas sus necesidades.

Si no lo has hecho, procura abrir tu casa para que en ella funcione una célula, teniendo en cuenta que esto equivale a llevar la presencia de Dios hasta tu hogar.

Involúcrate en tu célula invitando semanalmente a familiares, amigos y vecinos a participar de la reunión