Dios es mas grande que tu problema
agosto 29th, 2011 § Dejar un comentario

Muchas Veces nos enfrentamos a situaciones adversas y difíciles que nos marcan profundamente en nuestro ser, llegamos a creer que todo está perdido y hemos sido derrotados por aquel problema, ese problema que quizás, la mayor parte del tiempo nos hace sentir débiles, quebrantados , ahogados y desesperados; que nos hace pensar que ya nada podemos hacer al respecto. Hay ocasiones en las que es tan difícil pensar positivamente que cada día que pasa nos consume y nos aqueja “ese problema”.
Si bien es cierto, vivimos en tiempos duros, pero la mayor parte del tiempo creemos que nunca nos pasará algo malo, pero cuando llega el momento difícil comienzan nuestras dudas: ¿Por qué a mí?, ¿En qué he fallado? O ¿ Qué he hecho de mal para merecer esto?, y esto se transforma en una tormenta que nunca acabará, por lo tanto este suceso llamado “ problema” no nos permite ver nuestro mundo a color, con esperanza, amor y confianza, sino mas bien en un tono gris y frío y nos perdemos las cosas simples de la vida, como es disfrutar cada momento, ya sea positivo o negativo.
Pero ahora, ¿Crees que exista alguna solución para tus problemas? Me gustaría responderte a esa pregunta con un rotundo Sí, porque efectivamente hay una solución, y si no lo conoces te lo nombraré: ¡Jesús!, y muchas veces nos hacemos el siguiente cuestionamiento ¿Qué tiene que ver Jesús en mis problemas?, Y tiene mucho que ver, ya que Él si está junto a ti en medio de tus problemas, porque es el que nos conoce tal cual somos, conoce completamente nuestro corazón, nuestros pensamientos, nuestro dolor… conoce nuestra carga, es por esto que Él vino por nosotros, porque vio el sufrimiento de tu corazón, vio tu lamento. Jesús nos ama tal cual como somos, aún en nuestras debilidades y fortalezas, su amor es tan inmenso e incomparable, que conocer este amor es lo más maravilloso que le puede para al ser humano.
Cuando vivimos dificultades, es cuando nos sentimos solos, abandonados e incluso nos quejamos y le reclamamos a Dios, pero es Él quien estuvo ahí contigo en aquel momento, te dio un abrazo, te sonrió, con su mano limpió tus lágrimas y te entrego su amor, y muchas veces no sentimos su presencia porque estamos cegados por el dolor, ese dolor que nos mata, corroe el alma y nos hace caer en la desesperanza, por eso Dios nos dice: “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia” (Isaías 41.10)
Es importante destacar algo positivo de los problemas, está claro que cuando estés en ese momento no lo entenderás , pero todo tiene un propósito, un objetivo, un para qué en los caminos de Dios y este propósito es fortalecernos en nuestras debilidades, reconocer a tu Dios como tu TODO y buscar de Él en momentos de aflicción , de esa manera conoceremos al Dios que siempre quisimos conocer, que anhelábamos, pero nunca creíste encontrar, y cuando lo encuentres verás su grandeza y su misericordia. Recuerda que si Dios permite que pases por una dificultad, así mismo también la quitará de tu vida, son momentos de prueba, donde realmente se confirma la fe.
Dios nos invita a descansar en Él, a entregarle nuestras dificultades, como así lo dice en la siguiente palabra: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas, porque mi yugo es fácil y ligera mi carga.” (Mateo 11:28:30)
Una historia cuenta que un joven, ya no daba más con sus problemas, cansado, cayó de rodillas y le dijo a Dios que su cruz era muy pesada, el Señor le respondió: “Hijo mío, si no puedes llevar el peso de tu cruz, guárdala dentro de esa habitación. Después, abre esa otra puerta y escoge la cruz que tú quieras”. El joven hizo lo que el Señor le dijo, y al entrar vio muchas cruces, algunas tan grandes no las podía ver completamente, después vio una cruz pequeña apoyada en un extremo de la pared. Entonces el joven le dijo: “Señor”, susurró, “quisiera esa que está allá”. Y Él le respondió diciendo: “Hijo mío, esa es la cruz que acabas de dejar”. A veces creemos que Dios es tan injusto con nosotros, que nos ha olvidado, pero si miras a tu alrededor te darás cuenta, que hay personas sufriendo más que tú, que tienen una dificultad aún mayor.
Debemos aprender a depender de Dios, anhelarlo en nuestra vida con toda nuestra alma, que nuestra mirada se dirija a él y darle las gracias porque él nunca soltará tu mano, porque Dios es justo y fiel, y te quiere ver feliz.
La invitación está hecha, no veas las dificultades de la vida como problemas, sino como grandes oportunidades para crecer. “En ti mi Dios está mi confianza, ¿De qué temeré?, porque Jesús es el todopoderoso, el que venció en la cruz y resucitó para darme salvación”.
Escrito por Nicole Valdés 